Edema
El edema de ubre es una afección que
se produce como consecuencia de una acumulación excesiva de fluidos
corporales fuera de las células y de los canales vasculares de la
ubre. Esto ocurre cuando la sangre llega con mayor cantidad y
rapidez a la ubre, la cual no es capaz de expedir los líquidos, que
permancen en el tejido causando una inflamación o edema.
Aunque el edema puede estar asociado con la mastitis, a menudo éste
no es el caso. Por lo general, el edema de ubre es un estado
fisiológico que tiene lugar justo antes o después del parto, y es
típico en vacas que lactan por primera vez. Normalmente desaparece a
los pocos días, pero en ocasiones puede producir un edema severo y
persistente. Sin el tratamiento adecuado, el edema puede provocar
una ruptura de los músculos que sostienen la ubre, dejándola
parcialmente desprendida con sus consiguientes problemas asociados.
En los casos más graves la ubre puede tener un bloqueo completo de
sangre.
El edema de ubre se diferencia de la hinchazón producida por la
mastitis de varias maneras. El edema afecta generalmente el tercio
inferior de la ubre, es blando al tacto, se localiza de forma
sistemática en ambos lados de la ubre y se extiende hasta los
límites del vientre; mientras que la inflamación causada por la
mastitis sólo afecta a una o dos secciones de la ubre. El edema,
además, no produce un calentamiento como sería el caso de
infecciones. Otra manera de confirmar la presencia de edema de ubre
consiste en presionar la parte inflamada con la punta de un dedo.
Aquí los líquidos extra celulares, si están presentes, dejarán una
depresión que durará unos cuantos minutos. Una predisposición
hereditaria así como la falta de ejercicio físico justo antes del
parto parecen contribuir a la aparición del edema de ubre.
Aunque el edema, por norma general, se reduce gradualmente sin
ninguna intervención, el lechero debería hacer que los líquidos
extras volviesen a fluir lo más rápido posible. La mejor manera de
obtener los resultados es incrementando la circulación sanguínea del
animal. Esto se puede llevar a cabo, en parte, procurando que la
vaca camine y haga ejercicio, y dando un masaje a las zonas
afectadas de la ubre regularmente.
El flujo de la sangre puede incrementarse aún más si la loción usada
en el proceso de masaje tiene ingredientes que estimulen el flujo
sanguíneo hacia los capilares. El resultado se optimizará mediante
la utilización de lociones de ubre que combinen la lanolina (por sus
cualidades para el masaje), la menta y el mentol (por sus efectos
refrescantes, analgésicos, y propiedades estimulantes para la
circulación), y el antiséptico natural de aceite de árbol de té (que
aumenta la protección contra infecciones).
Mastitis
La mastitis, una inflamación de la
ubre (glándula mamaria), es probablemente una de las enfermedades
más frecuentes que afectan a las vacas lecheras. Una variedad de
bacteria puede causar la mastitis, siendo las más comunes varias
especies de estreptococo, estafilococo y Escherichia coli. La
presencia de mastitis aguda normalmente va acompañada de un cambio
físico en las propiedades de la leche afectada. Así, puede contener
escamas o trozos y aguarse con sangre, hebras, o de otra forma
anormal. Otros síntomas incluyen ubres calientes, hinchadas y, a
menudo, dolorosas; chorro de leche reducido; fiebre, y falta de
apetito.
La leche anómala y la hinchazón de ubres no son necesariamente
indicaciones claras de mastitis. Generalmente las ubres se hinchan y
endurecen después de cada primer ordeño. Asimismo, es normal que
haya algunas obstrucciones y hebras, ambas al principio y después
del período lácteo.
Si no se trata adecuadamente, la mastitis aguda puede volverse
crónica, causando que el animal afectado tenga manifestaciones
periódicas de mastitis. Una vaca con mastitis crónica no suele verse
tan enferma como la que tiene mastitis aguda, por tanto, un
diagnóstico de la enfermedad no es tan fácil de hacer. Infecciones
de bajo riesgo, producidas por algunas bacterias, que no se detecten,
conducirán a un deterioro gradual y progresivo de los tejidos de
secreción, resultando en una pérdida de producción. Ya sea aguda o
crónica, si no se previene la mastitis, la pérdida de producción
láctea y desecho de la leche son las consecuencias más costosas.
Cuando se sospecha que una vaca puede padecer mastitis, los lecheros
suelen hacer la prueba de "selección de leucocitos" que puede
confirmar la presencia de la enfermedad. Existen pruebas que son
económicas y fáciles de implementar, como la "Mastitis de
California" que calcula el número de células somáticas presentes en
la leche. Ya que la mastitis es la causa principal del elevado
número de células somáticas, se deduce que un cómputo bajo de
células somáticas indica que las ubres tienen un buen estado de
salud.
Es posible que cualquier patógeno potencial cause una infección en
la ubre, pero no por ello tiene que desencadenar en mastitis.
Usualmente la mastitis suele ocurrir cuando se encuentran patógenos
en cantidades abrumadoras y cuando las defensas contra infecciones
se encuentran bajas debido a una lesión en la ubre. Las vacas con
ubres grandes, por ejemplo, tienen la capacidad para producir
mayores cantidades de leche, pero también tienden a dañarse más
fácilmente, incluso al caminar. Las máquinas de ordeño que no se
utilicen adecuadamente o que estén en mal estado contribuyen a
lesiones en las ubres que pueden causar mastitis.
Por supuesto, la mejor estrategia para prevenir la mastitis se lleva
a cabo con buenas prácticas sanitarias de la manada, los establos, y
los utensilios de ordeño. Esto incluye la aplicación de germicidas
después de cada ordeño. Igualmente importante es disponer de un
equipo que esté bien utilizado y que funcione bien. Finalmente, si
los síntomas típicos de la mastitis aparecen, es muy recomendable el
uso de una loción refrescante que contenga productos naturales con
propiedades antisépticas (aceite de árbol de té) y antiinflamatorias
(menta y mentol). Frotada sobre las partes afectadas después de cada
ordeño, la loción ayuda a reducir la inflamación y el potencial de
destrucción de tejidos que se asocia con dicha inflamación. En vez
de recurrir inmediatamente a antibióticos con sus riesgos inherentes
y costes, la loción es una alternativa excelente y natural a éstos –
en especial durante el estado inicial de la mastitis.
Células somáticas
Las células somáticas se encuentran
en la leche de casi todas las vacas lecheras con una población de
células por mililitro que varía drásticamente de un animal al otro.
Se cree que las ubres son más sanas cuanto más bajo sea el número de
células somáticas. Habitualmente este número es más elevado en las
vacas que paren por primera vez, en las que han parido recientemente,
y en las que entran en la etapa estéril, aun sin tener una infección.
Sin embargo, la mastitis continúa siendo la causa principal de
cantidades elevadas de células somáticas.
La prueba de "Mastitis de California" es un filtro de leucocitos que
los lecheros utilizan para detectar las células somáticas y contar
su población en la leche de la que se sospecha que puede estar
infectada. Si el número de células es demasiado alto, la leche se
tiene que desechar, y así se repite este procedimiento hasta que el
problema se encuentre bajo control. Se puede obtener más información
acerca del control de células somáticas en los apartados del edema y
la mastitis descritos anteriormente.
A lo largo de los años, los departamentos de salud pública de países
de todo el mundo han implementado normas rigurosas para las
lecherías con el fin de mantener una calidad alta de la leche
producida. En Canadá tanto como en los Estados Unidos, y
probablemente en otros países, el cálculo de células somáticas se ha
adoptado como un índice que refleja la calidad de la leche. Sin
embargo, el estándar en las normas de cálculos de células somáticas
no es igual y varía entre países y regiones, dando como resultado
diferentes calidades de leche en un único país. Afortunadamente para
los lecheros, el cómputo de células se hace en grupos que
representan a todas las vacas de la manada. Así que si sólo una vaca
de toda la manada tiene una cuenta alta de células somáticas, la
leche de toda la manada podrá pasar dicho estándar sin problema. A
pesar de esto, si varias vacas han parido recientemente o tienen una
mastitis inferior que no se ha detectado, su número total de células
somáticas puede ser suficientemente alto para producir la pérdida de
toda una remesa y caras consecuencias.
Asia el principio
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